En muchas ocasiones no somos consciente de la problemática en que nos metemos si no conseguimos un “sí” o un “no” del cliente.
Si no cierro en la mesa tengo que hacer seguimiento y ello implica:
- Consumo de tiempo y energía
- Disminuye la ilusión
- El interés del comprador es menor
- Se alargan las decisiones
- Cambios de interlocutor
- Pueden intervenir competidores
- Aparecen otras alternativas